eveta
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Publicado: Jue Ene 10, 2008 12:03 pm Título del mensaje: 7 mesas (de billar francés) |
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Lo importante no es el lugar sino el viaje
Las directoras de nuestro cine español son perlas; brillan con luz propia, poseen excelente calidad, pero escasean. Gracia Querejeta, la directora y guionista de 7 mesas (de billar francés) es una de ellas. Su último film es toda una muestra de lo que digo, toda una genialidad, cien por cien real: personajes cercanos, argumento en un entorno cotidiano, sin efectos especiales de gran envergadura, ni complicados montajes. Una acción lineal y sencilla, pero con una historia que engancha desde el principio.
A veces no hace falta contar con elevados presupuestos, con juegos de luces magníficos, ni recargar la acción sin más; basta con tener delante un buen guión para que el resultado sea una obra maestra. Gracia Querejeta y David Planell son pues los primeros culpables de ésta. Gracia Querejeta ya apuntaba maneras en su anterior película Hector, pero ahora, nos ha convencido totalmente de la gran directora que es.
Si a un guión excelente añadimos actores de enorme profesionalidad de la talla de Blanca Portillo (Charo) y Maribel Verdú (Ángela), son puntos que suman a su favor. Memorable la escena de ambas en el restaurante chino. Y lo mejor es que, los secundarios tampoco se quedan atrás. Cada uno en su papel todos están fabulosos, creíbles, desde Amparó Baró (Emilia, madre de Charo) hasta Víctor Valdivia (hijo de Ángela), todo un descubrimiento como actor infantil, pasando por Lorena Vindell (Evelin), Raúl Arévalo (Fele, el pintor), Enrique Villen (tuerto), Jesús Castejón (Antonio) y Ramón Barea (Jacinto).
El argumento a primera vista es sencillo. Ángela regresa a Madrid con su hijo Guille, tras la muerte de su padre y decide reencauzar su vida tomando la decisión de recuperar el salón de billar familiar y el equipo para la liguilla nacional de billar. Pero detrás de esto hay mucho más, todo un viaje retrospectivo que le reencuentra con su pasado, con aquellas personas que fueron sus protagonistas, con sus vidas, con sus problemas y viejas rencillas de las que huyó en su juventud y que ahora vuelven a ella de la mano del fantasma de su padre.
El final es el remache perfecto para una historia de hoy bien ambientada. El espectador sale del cine con un buen sabor de boca. A pesar de que para algunos quizá resulte inacabado, en el fondo son muchas las verdades que Gracia Querejeta nos deja latentes para ese coloquio con los amigos tras el visionado de la película; porque es cierto que toda persona mueve sus actos con dependencia de su verdad, de sus razones; porque nadie es tan bueno ni tan malo y fundamentalmente, porque es positivo y reconforta pensar que muchas veces lo fundamental no es el lugar al que llegamos sino el viaje que hacemos para alcanzarlo.
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